jueves, 9 de marzo de 2017

Clavos sueltos y violáceos

Vamos que ya son 100 años
Entremos todos en el juego, hagamos de la Parra una Khalo y llenemos de merchandising y olvidemonos de la mujer y la madre.
Vistamos todas de arpillera, usemos bordados,
Sin (querer) saber de las manos laboriosas que se sientan a coser
Después de jornadas esclavas de trabajo
Hablemos del Louvre y olvidemos Matucana y la Quinta Normal.
Juguemos a que Chile tiene 100 años
Y es de izquierda
Omitiendo, sin duda, el Nguillatun y la pena de Arauco.
Deshojemos todos un manzanillón, para saber si nos quieren mucho, poquito o nada
Y ¡por favor! no estemos recordando gavilanes ni menos a aquellos que nos explotan mucho y nos devuelven nada.
Cantemos todos lindas tonadas y hablemos en décimas, sin pensar si quiera en los kilómetros y kilómetros caminados en la tierra bajo lluvia y sol
Con el cabro chico a cuestas,
Para llegar al barro, al fuego, a las palmas y los corazones
Donde se parían esos cantos
Mientras rodaba el mate
Para hacerle frente al cansancio, la injusticia, el dolor y el abuso del patrón.
Ahí alrededor del fuego
Nacía el canto valiente, ese que ahora quieres oficializar en la Moneda.
Pero en este binomio no estás sólo tú
Con tu oficialismo y tu poder.
Estás ahí con tus festivales y tus luces, con tus populistas ganas de querer vender como producto made  in  Chile
El Canto Popular,
Nacido entre el barro y el vino
En el dolor de un run run que migró para no volver.
Ya dije binomio, es decir, que también estamos nosotros
Los guachos, los feos, lo de abajo, los nadie
Con nuestras líricas y nuestros cantos,
Porque lo que en nuestro pueblo nace
Aquí mismito se queda.

Podrán jugar a tener 100 años,
Pero la Viola es de todos y no cabe en tus museos.

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